Siempre me han intimidado un poco las faldas que hacen una declaración. Hay algo seguro en una falda lápiz limpia o una falda slip minimalista — no buscan atención, simplemente se mezclan. Pero ¿las faldas con volantes? Exigen ser notadas. Así que hice algo ligeramente poco convencional: pasé un mes entero usando solo faldas con volantes en todas sus formas. Largas, cortas, asimétricas, que me hacían flotar y otras que me hacían sentir como si llevara una obra de arte. Esto es lo que realmente pasó — lo bueno, lo incómodo y lo inesperadamente transformador.
Esto es lo que nadie te cuenta sobre las faldas con volantes: no son solo para ocasiones especiales. Durante décadas, las faldas con volantes han sido encasilladas como “ropa de fiesta” o “citas románticas”, pero la verdad es mucho más interesante. Según un análisis exhaustivo de The Fashion Atlas, los dobladillos con volantes han aparecido en todas las colecciones de primavera/verano de las principales capitales de la moda desde 2022, con un aumento del 47 por ciento en prendas con volantes listas para usar que llegan al mercado masivo. La razón es simple: los volantes crean movimiento. Cuando caminas con una falda con volantes, la tela no cuelga — baila. Esta dinámica visual ha sido estudiada por la Dra. Karen Pine, psicóloga de la moda de la Universidad de Hertfordshire. En su investigación sobre cómo la ropa afecta la percepción de confianza, descubrió que las mujeres que usan prendas con detalles estructurales como volantes fueron calificadas como un 32 por ciento más accesibles y un 28 por ciento más memorables en situaciones sociales. Una falda con volantes bien hecha transforma tu silueta sin requerir que uses algo incómodo.
Una de las objeciones más comunes que escucho sobre las faldas con volantes es que no son versátiles. “Es demasiado elegante para el día”, dice la gente. O: “Solo me la pondría una vez”. Decidí probar esta teoría con una sola falda con volantes negra — de longitud media, volantes escalonados, tela de mezcla de algodón — y la usé de siete maneras diferentes. Día uno: sudadera blanca con cuello redondo, zapatillas. Día dos: cuello de tortuga negro ajustado, botines. Día tres: chaqueta de mezclilla, sandalias planas. Día cuatro: suéter de cachemira corto, mules de tacón. Día cinco: camiseta blanca sencilla, cinturón, zapatillas de lona. Día seis: body, blazer, tacones con tiras. Día siete: suéter de punto grueso, botas militares. El punto es este: una falda con volantes bien elegida no es una prenda de un solo uso. Es una pieza base que adopta el carácter de lo que sea que combines con ella.